Es cierto
que dentro de nuestras múltiples virtudes , incluyendo el ya harto conocido sexto sentido femenino (aunque debo confesar que no creo haber sido poseída
por el mismo hasta el momento), las mujeres aún no hemos desarrollado un sistema
lógico-pulsional que nos permita desligarnos de nuestras hormonas y de nuestro
ímpetu inicial, para ver al hombre tal cuál es. Al menos tal cual es con
nosotras en un momento determinado. A continuación, un
humilde avance en la materia:
Si el tipo
te INVITA a tomar algo y luego, en la
cita en cuestión, se desentiende del tema y en una burda maniobra, hace que
termines pagando la mitad de la otrora INVITACIÓN; está cantado que eso no va a
funcionar.
Quisiera
ser menos determinante, de verdad, pero como soy de las personas que sacan la
billetera, no de las que amagan; en esta ocasión terminé perdiendo.
Y no hablo
de la guita, perder plata no me es tan significativo. Hablo de pagar un bondi de ida y vuelta y la mitad
de una cuenta que incluye comida y un
whisky importado que yo no ingerí. Quisiera ser clara: El tipo esperaba
que le pague la mitad .El tipo no rechazó
mi intención, la acepto naturalmente, como si fuéramos amigos.
Entonces,
si eso sucede en la primera cita,
considera que es casi un presagio: las posibilidades de que ese sea el comienzo de una relación sana o el inicio de una metamorfosis que roce lo quimérico*, son casi nulas.
No me
importa invitar a un hombre, no estoy considerando un argumento del tipo
sexista; que no se malinterprete. Estoy hablando del poder de las palabras, o
de su sentido social: “te invito a tomar algo a un bar copado que conozco”
significa “vamos a un bar, charlamos, vemos qué onda .Ah, y yo pago”.
Insisto,
vivíamos a 15 minutos de distancia, no habíamos atravesado procesos de socialización
muy distintos…compartíamos casi un mismo habitus, creo yo. Por tales motivos,
es bastante obvio que invitar significaba
lo mismo para los dos.
Entonces,
mujer argentina, si esto te sucedió alguna vez, o te está sucediendo, realiza
la introspección necesaria al momento de
volver a salir con el tipo en cuestión. Citando a Irma Jusid: “Cuidate,
querete, ojito, ojete”.
* léase, "yo voy a cambiarlo".
* léase, "yo voy a cambiarlo".
