jueves, 20 de diciembre de 2012

WTF

Estoy con mi hermanito, el que nombré como "metafísico" en entradas anteriores. Ya tiene 7 años, está por cumplir 8. Y no deja de asombrarme.
La escena sería más o menos así:
-Tori, ¿te acordás cuántos años tengo yo?
-22.
-Ayy re bien, casi. Tengo 23.
(Detiene su mirada un instante, revuelve el plato con arroz y huevo, me mira)
-¿No tendrías que ser adulta con 23?
Ehhh....Fuerte.

Entonces le explico, que entre la adolescencia y la adultez hay una etapa que es la "juventud" y que yo soy "joven". Digamos, básicamente le mandé un poco de fruta, es decir, ¡¿este pibe tiene un micrófono oculto en mis sesiones de terapia o un acceso vip a mi inconsciente?!

Segundo round. Llega la mamá, Silvia. Le cuento la historia, nos reímos. Y le explica, que así como hay jóvenes, también hay adultos jóvenes, adultos más viejos y a lo último abuelitos. "Claro -acota Tori- y al final hay pelados, y después del pelado viene la muerte". 

Qué querés que te diga Tori, te sarpás.


jueves, 13 de diciembre de 2012

de otro momento

Ayer estábamos con Dani en un bar comiendo unas empanaditas, estado "post-final-que-gracia'-a-dio'-te-fue-bien", y encontré una hoja doblada, al fondo de una cartera. Bolsillos que uno deja de revisar.
Era una suerte de poema que había escrito, ya no estoy segura ni cuando ni para quien, aunque me imagino sentada en un banco cerca de tribunales, por uruguay, en un rapto de escritura antes de ir a trabajar. Decía así:

Figura tuya que volvió
a mi lado
pero hoy yo estoy sola.
Entonces no sé qué hacer con esta imagen tuya,
más fácil que desaparezcas y te llore y no
que vuelvas
y te espere
y jamás 
jamás
seas.

Aunque hoy esto no represente nada para mí -excepto algo que fue- creo que hay pocas cosas que me gusten tanto como encontrar esta suerte de sorpresas. Casi como pedacitos de uno mismo que se olvidan y que se van dejando ahí, rodando por el camino.



miércoles, 5 de diciembre de 2012

para cuando me veas.


Y quizás cuando sueltes ese aire contenido, me veas.
Quizás cuando te canses de pensar de pie, vengas a buscarme.
Tal vez, cuando mires hacia adelante, deje de llover el pasado y me encuentres.
Cuando quieras que suceda, soplaré un puñado de palabras de amor a tu oído, como un secreto legendario.
Tan sólo tenés que decirlo, tan sólo tenés que abrir los ojos para dejar de ver la ficción que circunda tus días; para  despertar su quietud , para volverlos color azul.
Y quizás estas palabras jamás lleguen a vos y esa luna ya no espere por los dos.
Tal vez en ese instante dejaré caer una lágrima de arrepentimiento.  
Sucede que  la espera comienza a desplomarse en noches de cobardía y tu lucero empieza a perecer en cada parpadeo.
Tal vez deba despedirme de tu presente y construir historias con tu pasado- que también fue mío  y nuestro, por algunos días eternos-.
                                                                   imagen de Mar y Sofi.
Y quizás este sea el fin de algo que nunca termina de empezar. 

viernes, 9 de noviembre de 2012

recuerdos que prefiero olvidar.


En estos días me di cuenta de un paralelismo en mi vida: la preparación de un parcial  en la era facultativa posee el mismo significado que las clases de gimnasia durante mi secundaria.

 Recuerdo que las clases se desarrollaban en horribles mañanas de invierno, donde el frío y mi poca habilidad deportiva, hacían de mis movimientos una vergüenza a nivel nacional.
Ya desde la primaria, en mi pre adolescencia, corría a esconderme a los baños para evitar ese momento en que se arman los grupos para jugar.
En mi primer lugar, eso implicaba la estabilidad y / o coordinación de mis brazos y piernas, conjunción que nunca fue mi fuerte. Lo extraño es que bailaba y hacía algunas de las coreografías de los actos de la escuela. En fin, misterios sin explicación aparente.
 En segundo lugar, ese momento de elección siempre me incomodó. Me obligaba a poner esa expresión en la cara, esa que se dibuja en el rostro cuando se comparte el ascensor con alguien que no se conoce (y el sistema, hasta allí llega su perversión,  nos impulsa a hablar de cosas como el clima o la cena).
Y en tercer lugar, en cada clase debía encontrarme con mi gran enemiga: la pelota.
La cuestión aquí es que nunca me sentí cómoda, y siempre supe que  jamás iba a recordar esas experiencias con amor o melancolía. La realidad es que mi desempeño deportivo era más que triste y  lo único que recuerdo con algo de gracia fue un tanto milagroso que hice en un partido de volley ya en la secundaria. El mismo fue recibido con algarabía por mi grupo, incluso por el equipo opositor. Un momento memorable para todos los presentes.

Hace varios años que estudio comunicación en la UBA y hace unos días atrás rendí tres parciales al hilo. Sus consecuencias visibles fueron un aparente pero casi seguro  principio de miopía  y un espíritu crítico ante todo discurso que se presente en mi camino, una suerte de pacman  universitario, un poco molesta, sí.

 La preparación fue entre psicótica y aburrida. He aquí mi revelación: preparar un parcial no representa la faceta más interesante y feliz de la facultad. Es uno de los momentos más angustiantes de un estudiante. Se manifiesta en las pocas horas de sueño y en la excesiva ingesta de comida. No fumo, pero bebo café y mate; con lo cual debo tener una galería de úlceras en mi organismo. A eso se suman  tres días de reposo por fiebre. Las posibilidades de supervivencia eran pocas, pero estoy escribiendo. Por lo tanto nada es tan grave, ni siquiera este relativismo mío hecho de puro sentido común y pavadas personales. 

domingo, 7 de octubre de 2012

summertime.

En aquel sillón de terciopelo rojo yacía su cuerpo. Aquella tarde de lluvia, su mirada-péndulo se fijó en el reflejo de sus formas en la ventana. Miraba el contorno de sus caderas, el volumen de su pelo negro, el modo en que cruzaba sus piernas. Miraba una figura, tan sólo los contornos de su cuerpo, los límites de su dolor.
Sus sentidos invocaron la melodía de Summertime y sus lagrimales comenzaron a arder.
Se quemaron en el dolor, en la nostalgia de aquello que dejó ir en un impulso de  fatídica realidad: él  no la amaba.
Miró sus uñas pintadas de un rojo carmín y al mismo tiempo, simuló una tos para dejar de escuchar su llanto, al menos por unos segundos efímeros. Tan efímeros como los besos que él supo darle.
El invierno había terminado y ella seguía sujeta al frío de sus palabras. Malditas palabras que él  le había cantado al oído con el único propósito de tenerla entre sus brazos y adentrarse en sus pasiones, sólo  por una noche o dos.
Y jugando a ser quien no era, la mujer de los sueños de alguien- pero no de los de aquel hombre- cedió todos sus vicios a una botella de whisky añejo. Embebiendo su  dolor, transpirando recuerdos que caían con la fuerza de sus lágrimas.
Olivia  se quedó dormida esperando despertar en el sueño de alguien más, esperando ser amada. 



lunes, 10 de septiembre de 2012

saudade


De volver a escribir y estirar un poco las palabras, de a poquito y que no se asusten. Yo te escuché respirar esa mañana de junio y vos me diste besitos en la espalda. Todo está ahí, mientras revuelvo un café con leche de los de siempre, de esos que me encantaría acompañar con medialunas pero qué le vamos a hacer si en mi casa siempre hay tostadas. ¿Y se supone que debería agradecer, no? Digo, si hay gente que ni eso, pero entonces hasta dónde esto que se supone es lo que en verdad queremos…Y otra vez tus dedos dibujándome entera, tanto que me gusta que me mires así y sonrías frunciendo la nariz.

Qué se yo, hay cosas a las que está bueno volver.

lunes, 3 de septiembre de 2012

conejo blanco.



El conejo blanco se sentó a ver el sol.

Se volvió rojo como el fuego.

Sintió un dolor placentero.

Miró fijo al sol, a los ojos lo miró.

Vio caer la miel desde el cielo.

Mientras quemaba su pelaje soñaba fantasías de color azul.

El conejo blanco apretó sus dientes y apuntó su flecha al sol.

Vio el blanco, un verde y el azul. Luego sonrió al calor de su sombra.

El conejo rió tras su última bocanada para luego partir con el humo de su cigarro.

Para luego partir y ocuparlo todo. Para ser el todo.

Se fue saltando para nunca más volver dejando arco y flecha allá lejos, en su sombra.

sábado, 18 de agosto de 2012

un final.

Con su mano derecha hizo sonar la última cuerda de la guitarra.

Con sus dedos lánguidos, acarició su mejilla y la miró profundo.

Negro profundo.

Sonrió como sólo él puede hacerlo y mordió sus labios. Frunció el ceño.

La complicidad en su mirada se dejó ver.

Proyecciones en sus nubes. No ven los colores ni las formas.

Fragmentos.

Él fija su mirada en la baldosa teselada del patio, cierra sus ojos y toma vuelo: “te amo".

Ella sentada frente a él, con el mate recién cebado. Aleja sus ojos de la baldosa (también la miraba ,para evitar el desencuentro provocado por el silencio incómodo) y con el rostro transformado, respira profundo y le responde: “yo no, yo te amo más”. Y una lágrima se desliza desde su ojo derecho hacia la comisura de su boca. Su última lágrima.

Benjamín se mira las manos y comienza a tocar otra canción con su guitarra.

Cae el sol.

martes, 7 de agosto de 2012

el abrazo.

Considero que el abrazo es uno de los gestos más dulces que existen. En él se funde una simbiosis de contención y ternura inefable. Allí, en esa comunión, los seres se vuelven infinitos. Ahí, en ese puente, dos mundos se hacen uno, dos cuerpos finitos se deshacen de su materialidad. Los cuerpos se tocan, se unen, se acarician. El abrazo, a diferencia del beso en la boca por ejemplo, es el gesto de amor que no puede ser arrebatado por el tipo de relación.Para quienes lo incorporamos al saludo, recordamos el ritual en cada encuentro.

Siempre sentí en el abrazo mi cobijo, cerrar los ojos y sostener fuerte a ese cuerpo que parece desvanecerse en una unión. Creo-me atrevo a dudarlo-que el abrazo es mi predilecto. Es el movimiento que mi cuerpo elige, con el que más me identifico.No existen momentos incómodos después darlo. No hay nada que decir, ya está todo dicho.

Un jueves a la noche había arreglado una cita u algo así. No sé como llamarlo porque con esos nombres nunca me sentí muy cómoda. Nos encontramos en Cabildo y Juramento. Esquina de infinidad de encuentros. Siempre que me paro ahí, veo a hombres y mujeres con la mirada perdida. Sus pupilas miran más allá de aquello que sucede. Nadie está verdaderamente ahí, sino que están en su propio mambo. Quizás ese sea el primer encuentro de una historia.

En mi caso no lo fue. Él no me gustó, y lo supe desde que lo ví. Espero no se malinterprete, no tenía que ver con su apariencia. Lo divisé con gran dificultad en la cuadra de enfrente. Era él, el hombre con quién iba a encontrarme; pero en cuanto lo ví, supe que no era él. Si bien suelo ser relativamente hábil con las palabras, – no se entrevea allí un ápice de manipulación por favor,- el control de mi comportamiento físico no es mi fuerte. Hice unos pasos, y me tropecé enfrente de él, “mi cita”. Podría considerarse aquello como un indicio de los nervios que esconde la atracción; yo, en cambio, lo atribuí a mi torpeza.Luego fuimos a tomar unas cervezas, charlamos lo suficiente para afirmar mi primera sensación: eso no iba a funcionar.

Él era músico. La mayoría de mis encuentros son con músicos, debilidades de una, vaya a saber. Pero no fue suficiente esta vez, estábamos sentados en la mesa de un bar con la música demasiado fuerte, la conversación era casi inaudible. Aún así no me motivó. Sentía que sus palabras eran las de otros. La habría leído u escuchado, como la gran mayoría de las ideas de todos nosotros, pero yo podía percibir que nunca las había apropiado, él no las creía.

Finalmente, nos despedimos con un beso extraño. Yo sabía que ese era nuestro primer y último encuentro, creo que él no. Volvió a buscarme hasta que él también lo entendió. Supongo que vió lo que yo había visto aquella noche. No era para él, pero lo habíamos intentado durante un par de horas.

No me arrepiento de ese encuentro. Él era un tipo agradable y a mí me gusta charlar, así que siempre que haya un encuentro de palabras, aunque no sea el más fructífero, es algo que aprecio.

Volviendo al tema de lo abrazos. Vuelvo a contextualizar: estaba parada en una noche de verano en pleno Juramento y Cabildo esperando a “mi cita”. La gente me rodeaba como si fuéramos hormigas rojas, calcinadas al sol y escapando de la lupa de algún pibe malcriado.Recuerdo que habían pasado varios grupos de amigos y me miré profundamente con varios de ellos. Me gusta jugar a la flaneur de Baudelaire de vez en cuando.

Podría decirse que ya estaba bien ubicada en medio de ese hormiguero de cemento: escuchaba a Spinetta desde el celular y me había parado cerca de un local para que la gente no me empuje-eso cambia bastante mi humor, la indiferencia y la soberbia son dos cosas que me ponen muy antipática-.

En un momento escucho a los lejos, que un flaco de unos 30 años se acerca al quiosco de esa esquina y habla a los gritos. No escuché lo que dijo, yo estaba mandando un mensaje de texto avisando a “mi cita” que había llegado y lo estaba esperando. Aclaro esto último para dejar en claro que no estaba haciendo ningún tipo de contacto visual en ese momento, estaba inmersa en mi vida, estaba inducida por mi circunstancia. Miré de forma distraída y sólo vi que la gente lo miraba extrañada, como molesta.

De repente, levanto la vista (ahora sí más conectada con lo que sucedía en la calle) y veo que el flaco de los 30 años se me acerca. Nos miramos un momento, casi imperceptible para el reloj que ni siquiera se movió. Inesperadamente me abrazó. Colocó sus brazos alrededor de mi cuerpo, unió sus manos en mi espalda y murmuró algunas palabras. Nunca supe porqué lo hice, pero lo abracé también. Estuvimos fundidos en ese abrazo un rato. No sentí desesperación ni miedo. No lo pensé, no impuse prejuicios ni vacilaciones, simplemente actué.

El flaco estaba en otro mundo, hablaba de cosas que no logré entender. Después del abrazo, se alejó un momento, me miró y me dijo algunas palabras más. “Disculpame, pero no te entiendo”, le dije mientras le daba algunas palmadas certeras en el hombro. No lo estaba echando, realmente me molestó no poder entenderlo.Siguió hablándome mientras se alejaba, pero nunca supe qué quiso decirme.

Nunca entendí lo que había sucedido, aquel abrazo había trascendido la mirada de asombro de la gente, incluso su propia locura. Jamás lo sentí como una atracción física, eso fue otra cosa, y siempre lo entendí así.

Días después pensé en ese abrazo en medio de la ciudad, y en oposición a lo que podría creerse, me sentí tranquila, me sentí a salvo.

martes, 24 de julio de 2012

Retiro-Mitre

De las cosas lindas que te pueden pasar en un tren:
-que aparezcan músicos al vagón a ponerle onda a la tarde.

De las cosas perturbadoras que te pueden pasar en un tren:
-que la vieja al lado tuyo te tire cuando terminan de tocar un "ay, estos chicos...trabajar nunca ¿no?"

De las cosas que me arrepiento de no haber dicho en un tren:
"Discúlpeme señora, pero según Foucault, el trabajo no es la esencia del hombre. Justamente la meta del biopoder consiste en construir esta figura del trabajador, para poder así ligar a los cuerpos de un modo controlado al aparato de producción capitalista."

Y chupate esa mandarina.

miércoles, 4 de julio de 2012

una tarde clara.



Son las cinco de la tarde. Lisandro canta en el fondo, y adentro también.
Clara está sentada en la escalera de su patio. Unos amargos la acompañan.
Imagina, vuela en un lenguaje efímero. Desea historias de amor. En realidad, tan sólo la suya; simple y excéntrica, intensa y eterna.
Clara desea y la canción que escucha la impulsa más allá .Se percibe en sus gestos y en su sonrisa de labios apretados. En sus ojos que ya no miran nada en especial. En sus suspiros profundos.
Cómo anhela tus besos.
Su cuerpo es batucada. Tu cuerpo es una lluvia.
Y es tu agua la que lava, la que podrá quitarle penas y grises.
Es tu voz y tu palabra certera la que define. Y ella espera tu llamada.
Espera porque ya lo ha dicho todo.
Hablale. Decile al oído lo que quiere oír, lo que hasta ahora no te animaste a decir.
Clara te espera en el patio de su casa, con su sonrisa vespertina. No dejes que sigan pasando las horas y sacala a bailar. Dale que ya se esconde el sol y el agua del mate comienza a hervir.

lunes, 25 de junio de 2012

En qué pensabas? [ 1 ]



Es cierto que dentro de nuestras múltiples virtudes , incluyendo el ya harto  conocido sexto sentido femenino (aunque debo confesar que no creo haber  sido poseída por el mismo hasta el momento), las mujeres aún no hemos desarrollado un sistema lógico-pulsional que nos permita desligarnos de nuestras hormonas y de nuestro ímpetu inicial, para ver al hombre tal cuál es. Al menos tal cual es con nosotras en un momento determinado. A continuación,  un  humilde avance en la materia:

Si el tipo te INVITA  a tomar algo y luego, en la cita en cuestión, se desentiende del tema y en una burda maniobra, hace que termines pagando la mitad de la otrora INVITACIÓN; está cantado que eso no va a funcionar.

Quisiera ser menos determinante, de verdad, pero como soy de las personas que sacan la billetera, no de las que amagan; en esta ocasión terminé perdiendo.
Y no hablo de la guita, perder plata no me es tan significativo. Hablo  de pagar un bondi de ida y vuelta y la mitad de una cuenta que incluye comida y un  whisky importado que yo no ingerí. Quisiera ser clara: El tipo esperaba que le pague la mitad .El tipo no rechazó  mi intención, la acepto naturalmente, como si fuéramos amigos.

Entonces, si eso sucede en la primera cita,  considera que es casi un presagio: las posibilidades de que ese sea el comienzo de una relación sana o el inicio de una metamorfosis que roce lo quimérico*, son casi nulas.

No me importa invitar a un hombre, no estoy considerando un argumento del tipo sexista; que no se malinterprete. Estoy hablando del poder de las palabras, o de su sentido social: “te invito a tomar algo a un bar copado que conozco” significa “vamos a un bar, charlamos, vemos qué onda .Ah, y yo pago”.

Insisto, vivíamos a 15 minutos de distancia, no habíamos atravesado procesos de socialización muy distintos…compartíamos casi un mismo habitus, creo yo. Por tales motivos, es bastante obvio que invitar significaba lo mismo para los dos.

Entonces, mujer argentina, si esto te sucedió alguna vez, o te está sucediendo, realiza la  introspección necesaria al momento de volver a salir con el tipo en cuestión. Citando a Irma Jusid: “Cuidate, querete, ojito, ojete”.


* léase, "yo voy a cambiarlo".

sábado, 16 de junio de 2012

posible lógica de su deseo.


Sólo quiere robarte un beso.
Tan sólo quiere que dejes de mirarla y la beses.
No quiere preámbulos, ni meses de contemplación.
No quiere dejar una vez más que el tiempo discipline los cuerpos.
Si todo cuánto quiso fue efímero, porqué vos no habrías de serlo también?
Entonces simplemente besala y dejá de mirarla ahí sentado.
No fijes tus ojos (“hermosos ojos”) en sus movimientos  si no vas a acercarte.
Ya no quiere un deseo fruto de tu mirada, quiere simplemente que suceda.
Quiere ver al deseo desnudo, en su preciosa  e íntima vulnerabilidad.En la expresión inefable de un beso.
No amenaces con tu sonrisa que ya empezó a sentir miedo y comienza a tragar sus palabras. Una vez más, estoica en su imaginación, frágil en sus movimientos.
Sólo quiere que la beses para callar esos pensamientos.

domingo, 20 de mayo de 2012

Historias juveniles del ego.


Charla cibernética: B es la jovencita, T es el mozuelo.
B: -Alooo
T: - Buenas, quién sos?
B: -Ajam, bien!…mmm nos conocimos en una fiesta hace un tiempo
T: -Mmm me mataste. Dónde era la fiesta?
B:-Creo que en Olivos. Recuerdo que vos tocabas el piano.
T:-Epa, sabés mucho de mí.
B:-Nono, sólo sé que tocabas el piano.
T:-Pero yo no te recuerdo a vos. Qué hicimos, pasó algo?
B: -Nos dimos unos besos...
T:- Te acordas bastante…
B:-Si, es verdad, suelo recordar boludeces.
T ha cerrado sesión.
 Moraleja: El ego es el peor enemigo de hombre (hablo de ambos) pero T es un  banana, especie que ha     proliferado en los últimos años.

Ambiente bolichero,se estaban dando besos infantiles, iniciales, precoces. De repente el adolescente le toma la mano a la joven  en un momento de fogosidad púber, y la acerca a su pelvis. La joven rechaza la elegante invitación. A continuación el diálogo que se desarrolla y acompaña a la acción:
L:- Dale, vení, está bueno!
V:- Para vos, L, para vos…
L:- Dale, si nunca lo hiciste, cómo sabés que no te gusta?
V:- Porque desde acá se nota que no vale la pena...
L pierde su mirada en el horizonte bolichero.
Moraleja: Nunca des nada por sentado ni subestimes a la gente.

 Primer grado, a D le gustaba mucho un nene un año más grande que ella. Pensaba que  tenía  los ojos verdes más lindos que había visto en su corta vida. A él vamos a llamarlo N. D estaba en la fila para salir del colegio. Todos los cursos estaban allí, expectantes por volver a sus casas y almorzar mientras ven “La pantera rosa” o “Super Hijitus”.
De repente N se acerca a D. A esta niña se le paraliza el corazón.
N exclama: - Mirá quién viene!
D, en su inocencia, responde: - quién?
N:- el burro que te mantiene! ( risa cruel)
Ya desde el principio de su historia, D obtuvo una gran lección para su vida: algunos hombres lindos sólo saben decir boludeces y ser crueles , y a esos es mejor dejarlos ir. Y esa fue la moraleja que nunca aprendió.




domingo, 13 de mayo de 2012

Intersecciones


Entre dos mundos,
No hay ninguno.
Yo no estoy allá y eso es obvio
Pero tampoco estoy acá.

Cuando el color se desvanezca en el alba,
Al menos el consuelo de las palabras en papel
Al menos la tinta,
Que vuelve a surgir en esta hora azul.

Para dormir en el fondo del arroyo,
No hace falta cerrar los ojos.

martes, 8 de mayo de 2012

movimiento.



Se endurecen las extremidades, ya no puedo moverme. Soy una piedra mojada: seco por dentro.
El reloj no para de dar vueltas, mis pensamientos tampoco. Soy una mosca que da vueltas en la basura, vuelo circular sobre las mismas ideas.
Miedo que endureció mis días, que me quitó la dicha.
Y hoy me desperté con una canción de Pink Floyd, un pucho y unos amargos y me detuve  frente al ventanal a ver el sol.
Hoy me desperté en la quietud del día, de la ciudad. La risa de un niño me despertó, me sacudió. Las campanas de la Iglesia,  que ya no me interesa visitar, también me obligaron a salir del sueño.
Los dedos de mi mano empezaron a seguir una melodía. Y me fui con ella.
Ya no sé quién soy y quizás me lleve tiempo descubrirlo, pero ya no soy una piedra, y eso me da ser, me da vida. Miro mis manos ajadas, las llevo a mi rostro y  acaricio mi barba. Intento reconocerme. Pero hoy no puedo.
Por ahora, voy a hacer de la vergüenza y del miedo el gran bonete que ya no pienso usar.
Voy a romperlo en el aire y despedirlo en el viento, mientras “The great gig in the sky” sigue sonando. Mientras dejan un vacío, para respirar profundo.
Y quizás mañana me anime a buscar mis sueños, a probar y a errar. Y tal vez  también la llame a ella. Quizás deje de sentarme en una esquina a ver los autos pasar, a mirar entre piernas que caminan. Sentado detrás de unos  lentes de sol gastados, desde abajo, como escondido. Ya no quiero esperar.
Mañana por la mañana, tomaré mi guitarra y la haré sonar otra vez. Voy a pedirle que cante mi dolor, que llore conmigo, que me envuelva en su melodía. Voy a pedirle que me abrace dulcemente hasta que sepa quién soy, hasta que tome el coraje.
¿De qué sirven las manos lastimadas por un trabajo que no me hace feliz? ¿De qué sirve pensar que ella ya no quiere verme  si no se lo pregunté? ¿De que sirve una guitarra cubierta de polvo en ese cuarto?

lunes, 30 de abril de 2012

6. Cantata de Puentes Amarillos.


El tiempo que me deje el sr. youtube o el Dios cibernético quiero compartir esta obra de arte con vosotros.
La primera vez que la escuché quedé enamorada de esta canción. Liberó muchísimas emociones, sentía miles de canciones en una.Me rompió la cabeza.Una pieza fragmentada en múltiples melodías, una letra que se cala en los huesos,una canción maravillosa.
Ahora me recuerda a esa primera vez que la escuché( recuerdo haberla reproducido como cinco veces seguidas), a esas tardes en las playas solitarias de Uruguay donde la canté gritando desde muy adentro y, obviamente, me recuerda a el Flaco querido.
Gracias Flaco.

martes, 24 de abril de 2012

sustancia.


A dónde se va la sustancia del día?
En la mirada esquiva del chofer del bondi, en la respuesta fría de ese hombre, en el silbido del viento helado?
No. Seguro lo dejé escapar en la risa, en la  carcajada sin forma que fluía entre mis labios hoy.
Escapó en el baile de las hojas de ese árbol, en el vacío entre las palabras del texto que leo, ese vacío polisémico del que se hablaba en la clase de ayer.
La sustancia voló junto al humo de ese pucho que fuma él, se perdió en su mirada, detrás de la niebla gris.
La sustancia se fue en el dedo que detuvo al colectivo, en el agua caliente que se vierte en el mate que me acompaña, en la voz de el flaco que me canta.
A dónde se va la sustancia de este día? No lo sé, no entiendo dónde me derivo esto que escribo. Comencé y me soltó la mano, me dejó parada en la nada y pensando en la sustancia.
En qué estaré pensando? Tal vez en las cosas simples, en el “buen día” y el “gracias”, en la sonrisa cómplice con  un nene, en el abrazo que saluda a un amigo, en la mirada encantadora de quién nos gusta entre los bancos de la facu , en las puertas mentales que deja abierta la clase teórica o el libro que lees, en el chiste con alguien que conoces mucho, en el recibimiento de Succo cuando llego a casa, en el compartir con la gente que se quiere, en la caminata hasta la parada del bondi con el sol cayendo…en el juego.
En eso pienso, en esas cosas y otras tantas que llevan la sustancia del día. Habrá que darle luz al instante como cantaba Spinetta, habrá que dejarse llevar por la sustancia. No por su rutina, no por su monotonía, hablo de su simpleza más maravillosa.
Y mientras vivimos la sustancia del día, abrimos nuestra  mente a nuevas vertientes por dónde dejarla fluir.

martes, 17 de abril de 2012

bajo el agua.

Lleno mis pulmones de aire. Mis cachetes se inflan y casi como un acto reflejo cierro los ojos y me sumerjo.

Abajo, en la soledad del agua, los abro y me veo las manos. El sol las ilumina de una manera particular y el movimiento del agua las vuelve mágicas. Sol y agua, simbiosis mágica.

Me relajo en el silencio del agua y todos los otros sonidos se vuelven lejanos. Sonrio.

Permanezco flotando en la plenitud de ese silencio lejano. También mágico. Un hermoso y placentero ruido blanco.

Regreso secretamente a mi nacimiento, a mi infancia, a mi sensibilidad más frágil.

El pelo se posa sobre mi rostro, repleto de burbujas, negro oscuro con vetas de sol.

Esto es sólo un recuerdo. Un pequeño reflejo de un recuento de momentos.Una evocación.

Desearía soltar mi cuerpo bajo el agua en este momento. Dejarlo ir, dejar que se mueva con el capricho del agua. Relajar mis brazos, mis piernas y mi mente.

viernes, 13 de abril de 2012

Esto que me recuerda a vos.

"Jamás podrán robarnos la alegría". Biblioteca Popular de San Marcos Sierra, Córdoba, Argentina.





jueves, 12 de abril de 2012

Charly.

Viajaste de verdad , pasaste sustos
saltaste la pared cambiando.

Yo estaba en un lugar
a punto de caer
y aunque te parezca extraño,
música es lo que das.

Si estás así,
piensa.
El problema no está aquí.
Cambiar es bien,
aún sin amor,
aún sin creer.
Entiende
donde estoy.

Quizás tendrás que ver
a dónde vas

Piénsalo otra vez,
entiende y ten valor.
Salta y sé feliz.
Intenta...
para qué fingir?
no vale la pena.

martes, 10 de abril de 2012

Media mañana

Hoy se despertó queriendo ser otra. El día se sentía largo, inevitablemente extenso.

Por dormir algunos minutos más, sacrificó su desayuno. Un desayuno que , hace años ya, se había reducido a tres o cuatro mates amargos.

Hoy se despertó queriendo ser otra. Quizás por eso, por primera vez, después de muchas mañanas, amaneció sin música. Caminó de su casa a la parada del 407 sin música.

Al pasar por esa fábrica, los muchachos la saludaron. Esta mañana escuchó sus voces y las miradas de repente se volvieron más penetrantes. Se detuvo y esperó. Verde, lista para cruzar.

Se sentó a ver el sol, esperaba el colectivo, pero sobre todo buscaba el sol en esta mañana nublada.

Salió realmente tarde de su casa, pero inexplicablemente llegó a tiempo al trabajo. Un hecho extraño, como si hubiera hecho un movimiento fuera del eje espacio- tiempo.

Afortunadamente el colectivo pasó rápido a buscarla. Justo antes de subir, de levantar su mano para detenerlo, encontró un aro entre su pelo. Ya lo pensaba perdido en el baño o entre las sábanas aún tibias. Y se sintió levemente feliz, segura, como si ese aro fuera parte de su identidad ahora en crisis.

Subió al colectivo y se sentó en el fondo. Bien cerquita del motor, para escuchar ese ruido. Para ensordecer su alma en ese espantoso ruido. Simplemente para perderse y no pensar. Recordó que hoy quería ser otra.

lunes, 2 de abril de 2012

qué harías?

Quizás caiga en un lugar común, tal vez me embarque en un clisé.

De hecho no recuerdo dónde la ví , si en la poética urbana de una pared o en algún blog…no sé.

Sólo quedó resonando en mi cabeza la siguiente pregunta: “¿Si no tuvieras miedo, qué harías?”

Hay tantas respuestas que me ahogo antes de poder responderla.

A vos que estas leyendo esto en este preciso instante, te paso la pelota y te pregunto: ¿si no tuvieras miedo , qué harías? .

viernes, 30 de marzo de 2012

piezas.

No sé como armar esta cosa, me falta una pieza.

Tengo muchísimas formas, pero ninguna cuadra.

No entiendo, no termino de definirme en una de ellas. Los límites se deforman y empiezo a sospechar que ese no es mi problema.

Soy vos, soy ella, soy todas menos yo.

Y llené mis manos de piezas que no sirven para armar nada.

Me peleo con él, con vos y conmigo. Me vuelvo a pelear conmigo.

Camino por la cuidad y me detengo en cada persona que cruzo, me introduzco en cada mirada y grito. Desde adentro.

Tengo miedo porque allá, en la calle, hay muchos con piezas en las manos que no saben dónde van. No entienden para qué sirven. Si todos supiéramos que podrían servir para crear una forma. Una nueva forma.

Escucho la música de su novia, la dueña de unos labios que alguna vez fueron míos, y me inspiro. Empecé a escribir con la melodía de su novia. Qué mina rara soy.

Prejuicios extraños, igual de complicados que los impuestos, pero sólo míos. O de unos pocos.

Y tenemos piezas, y tengo la mía, esa que me sobra( pensé que faltaba) y no sé dónde sumarla. Eso me molesta. Quizás sé dónde va y no tengo el coraje.

Coraje que se pierde en mis pensamientos, en mi mundo intergaláctico.

Y pienso que si esto fuera una canción, sería menos divagante para ud. lector.

Extirpar el dolor de todos, arrancarme el propio, rasguñar la risa. Tomarla prestada y crear mi forma. Y ahí me susurra al oído el amigo Castoriadis.

Ya tuve suficiente por hoy, por este mes, por este período sinfín. Regalame el beso más lindo que tengas y calla mis pensamientos, aunque sea por ese lapso.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Claro, claro

"La energía es la metafísica fundante de la actividad humana moderna"
by Christian Ferrer.


Ahhh, primer cuatrimestre. Casi que te extrañaba.

domingo, 25 de marzo de 2012

aún no es.

Verde que te quiero verde… comencé a robar palabras de otros para hablar de vos.

Y es que no sé cuáles escoger, no sé aún de qué hablo.

Suave y frágil, pero de abrazos infinitos, así te veo.

Rey de los sintagmas y elocuencia medida, así te creo.

Sonrisa noble y mirada firme, así te veo.

Suave y amapola, así te creo.

No sé hacia dónde vas, no entiendo tu silencio, pero me gusta verte así.

Anhelo de un refugio entre besos y abrazos,

Sospecha de una risa contagiosa de un día completo.

Mates y libros, melodía, entre besos y abrazos.

Cierro los ojos y sueño (mojo mis labios y sueño, como Cerati)

Y sueño porque puedo, porque ahí soy feliz.

Allí te tengo y sos como quiero.

Los abro y la locura se hace carne. Divagar cada vez me sale mejor.

viernes, 23 de marzo de 2012

vueltas.

Cuántas vueltas podes darme sin marearme?

No sé, cuatro o cinco, lo que resista el corazón.

No me mires así, no quiero jugar más. No, no me aburrí, no puedo hacerlo más.

Callate, no tengo miedo. Es otra cosa, no entenderías.

No te subestimo…ese es el problema, creo.

Si, creo, ya no tengo muchas certezas. Al menos no de esas.

Volví a decir certezas. Mierda! Cuál es mi puta obsesión con eso?

Y otra vez desnudándome en cada palabra. Nuevamente mostrando todo lo que soy en líneas que ya no sé quién lee.

Y ya no me importa porque me perdí en tu perfil. En el contorno de tus labios y tus ojos cerrados. Ya no interesa porque siempre fui quien soy y jamás traicioné eso. Te das cuenta? Me volviste a dar una vuelta y estoy realmente mareada.

Me confunden tus vueltas, sabes? Y conocí mucha gente a la que le gusta bailar así, no necesito que vos seas otro bailarín mediocre en mi vida.

Si das un paso para adelante, yo no voy a ir para atrás. Yo no soy así, así que tal vez te confundiste de bailarina.

No, no corras. Quedate tranquilo que no voy a seguirte. No me gustan tus movimientos.

Última vuelta: me enredo entre tus brazos, dejo caer la cabeza, cierro mis ojos los abro y me desatas, y me dejas ir. No, mejor yo me voy sola .Porque siempre fui quien soy y jamás traicioné eso.

sábado, 3 de marzo de 2012

Elementos o situaciones que me irritan:

- Ver Mirtha Legrand.

- Tomarse un subte o un 60 en hora pico.

- Llegar con mal humor a tu casa y que te esperen un churrasco con arroz como cena.

- Escuchar frases como : “no digo negro de piel, sino de alma”.

- Discutir con gente que desconoce el término escuchar.

- Que te empujen y después te pidan permiso.

- La paja intelectual.

- Ver cosas en el mensaje personal del msn como: estudianding, baño, al cel, teamomuchito, notoy.

- La gente que escucha la música fuerte en los medios de transporte.

- La gente que pregunta si estás de novia.

- Los que crean un álbum en su facebook con el siguiente nombre:”yop”.Sospecho que lo que más me irrita es la “P” final.

- El colectivero mala onda que te pregunta hasta dónde vas.

- Siguiendo arriba del bondi, la vieja que quiere tu asiento (pero no es tan vieja como para cedérselo) y te pone cerca de la cara su cartera o bolsas.

- El piropo guarango a primera hora de la mañana.

- Los tipos que se sacan mocos en el auto cuando paran en un semáforo (piensan que si no hacen contacto visual con nadie, no serán vistos. Falso).

- El que se las sabe todas ( incluye mujeres).

- El sistema de inscripción de la UBA y, en consecuencia, su oferta horaria.

- Cuando te das cuenta que un clavo no saca otro clavo.

- La persona que te dice: “tengo que contarte algo, pero cuando nos veamos”. No se hace eso.

- El programa de Tinelli y todos sus derivados.

Y debe haber varios más. Pero eso es lo primero que me viene a la mente ahora.

Si, soy una gruñona.

sábado, 25 de febrero de 2012

risas.

Si no te miro, te olvido.

Si no te miro, me rió.

Si no te veo es porque decidí cerrar los ojos y mirar más allá después.

Decidí apagar la tele, cerrar ese libro, dejar de escuchar esa canción.

Una mentira más y ya no estás.

Un recuerdo más que dejo ir y te vas con él.

Aire de primavera, luces como puntos infinitos en la ciudad y una risa que viene desde muy adentro , como olvidada.

Y me rio más de lo que me da la cara y un alma amiga ahora es carcajada.

Ya es de día y caen las flores, y sé que esa sonrisa es real.

Que esa mueca en mi rostro puede ser mía por un tiempo más. No quiero soltarla en estos días de niebla, es mi certeza más profunda.

miércoles, 8 de febrero de 2012

alma de diamante.


No tengo palabras o las siento innecesarias, no lo sé.

Quizás las tomó prestadas el flaco para hacer un nuevo e increíble silogismo, de esos a los que nos tiene acostumbrados.

Tal vez esté haciendo una nueva canción. Eso sería más certero: se comunica de esa forma. Una manera mucho más directa, porque se dirige hacia otra dimensión que nada tiene que ver con la materia.

Será que la canción llegó hasta el sol y ahora lo vamos a ver cada vez que una poesía suya nos acaricie el alma.

Nos regaló colores y universos nuevos con elementos que ya estaban ahí .Duele que su cuerpo no esté más con nosotros en este mundo. Finalmente aprendió a volar.

Una amiga me dijo “fuerza, no todo acaba acá” y hoy elijo creer eso (quizás por un tiempo más lo use como quimera).

Flaco ya te extraño. Pero te escucho y puedo sonreír. Gracias por dejarnos eso, por dejarnos una canción para los días de la vida.

Agradezco haberte conocido por ese cd de mi viejo que esperaba en el mueble de casa.Mis hijos van a escucharte, eso seguro.

Te abrazo fuerte donde estés. Y gracias otra vez.