jueves, 27 de octubre de 2011

maybe

Hay cosas que a veces no suceden. Y qué se podría decir de este momento, sentada entre paredes que resuenan dos años y medio de un mismo trabajo.

La mujer llegó y no para de quejarse, a mí no me duele la cabeza pero es como una pequeña gran molestia.

Ir desanudando recuerdos, es todo lo que queda aunque ya no importen. Contarlos de a uno, dos, o cinco, tampoco es que cambie en algo y además nunca fui buena para las matemáticas. Tal vez sólo así los vaya guardando,
tal vez sólo así, tal vez, sólo si,
o bien,
también quién te dice y
por qué no, entonces.

Es difícil escribir en estos días vacíos de pronombre.

domingo, 23 de octubre de 2011

Leyendo a Barthes.

Una tarde, entre mates y apuntes, entendí qué lugar ocupaste en mi vida:

“El Objeto es una especie de mediador entre el hombre y la acción […]

no puede existir para así decirlo, un objeto para nada, […] tienen siempre una finalidad estética.”

Y todo se volvió claro. Y sonreí.

lunes, 3 de octubre de 2011

sin título.

Se rompió el idilio. Se quebró tu imagen, tu recuerdo se empieza a transformar.
Todavía no sé en qué forma, pero no es la misma, de eso estoy segura.
Mi energía va a dejar de sostener una imagen falsa. El telón se cayó y vos quedaste del otro lado.
Te quedaste con tus mambos, con tu coro de ángeles, pero sin el disfraz que inventé para vos. Dejaste de ser ficción para volverte real.
Yo ya no miro más el escenario esperando que aparezcas.
Ahora trabajo en un libreto propio. Volví a escribir para mí.
Te quite la existencia (ficcional, no real, claro está), cambié tu papel.
Dejaste de ser protagonista, ya no sos tampoco el actor invitado.
Te quedaste detrás del telón, ya sos sólo una función.
Hagamos un poco de plagio: Adieu! Bye Bye! Aufwiedersehen!

Aplausos.