miércoles, 30 de noviembre de 2011

el flaco

El viento y la lluvia
gastaron tu voz
los astros temblaron sin saber
amaste y dormiste
y el sol se alejó
y tu amor es una vieja medalla
y tu amor es una vieja medalla
los puentes del cuerpo
silbaron en vos
las bayas cayeron
por tu piel
miraste y no viste
y el sol se alejó
y tu amor es una vieja medalla...
- L.A Spinetta -

sábado, 19 de noviembre de 2011

Diría Onetti:

"-Escúcheme como si fuera en confesión. Y trate de comprender. Sobra dinero para lo que vamos a hacer. O queremos. O lo que yo voy a hacer. No pienso quedarme con nada. El ticket del ferry o del ómnibus o del tren. Lo que me ocurre es que pensé y estuve deseando esto tanto tiempo que ahora que puede ser, que es seguro, me siento enfermo y débil; eso que llaman depresión.
-Tómese unos tragos de caña y se va a sentir mejor. A mí también me ocurre algo parecido. Pero es al principio, después pasa.
-Y ahora, además, pienso en el viento. Mientras reventamos de calor se acerca Santa Rosa con su tormenta. No puede demorar. Pero ¿quién adivina para qué lado soplará el viento?"


                                                                      Juan Carlos Onetti, Dejemos hablar al viento.

lunes, 14 de noviembre de 2011

las habladurías del mundo

- ¿Qué le pasa?

- Quizás sólo quiera llorar. Tal vez sólo necesite llorar hasta quedarse dormida

- No creo que esté demasiado despierta igual

- Sucede que se detiene en besos efímeros, en miradas furtivas y unos labios enlazados que se separan cada semana.

- En mi opinión, en estas horas de letargo, una noticia de él aún logra perturbar su ensoñación. La hace despertar de mal humor y con un grito reprimido en el medio del pecho.

- Y eso que no es de callar

- Tendría que llorar y dejar que se laven las palabras hasta formar nuevos sintagmas.

- Palabras y besos, efímeros todos ellos. Como malditos. Quién no los ha aborrecido.

- Palabras que mueren en la noche, que se vuelven nubes en un día sin sol.

- “¡Déjenme en paz, váyanse de mis días sin sol!”, grita mi alma.

- Efímeras, engañosas. Ya no le interesa escucharlas, ahora necesita una caricia y abrazo.

- ¡Qué callen les digo!

martes, 8 de noviembre de 2011

sub-consciente sub-acuático

A veces el tiempo se dobla, yo no sé cómo explicártelo del todo, pero es una cuestión de percepción. ¿Qué? Bueno, es lo que te decía, si te resulta más fácil pensá en el concepto año. Es mucho más (o mucho menos) que la yuxtaposición de 12 meses. Por lo general los años se definen en términos de logros o estados. Pongámosle: “sí, claro, ese fue año en el que conocí a Lucía y cambié de laburo” o bien “sabés que ese año fue medio un bajón”.
Te lo digo porque si tengo que tomar el 2011, estoy en problemas. Es como que el último mes y medio no se condice con lo anterior, pero tampoco lo anterior es homogéneo entre sí; de hecho podría hacer un continuum conformado por octubre 2010/mayo 2011, una nebulosa junio/septiembre y…bueno, lo que sigue se está estructurando todavía.
Sí, yo que sé, puede que tengas razón, entonces estaría hablando de continuidades. Pero también,

de rupturas.

lunes, 7 de noviembre de 2011

sólo un dolor de cabeza.

Y llegó el día en que el habitus se hizo carne. No comprendo lo que hago, no sé porqué lo hago, y justo en este instante dejó de ser inconciente. Y comenzó a molestarme.

Y grita y me toca el hombro de manera insistente. Masca chicle con la boca abierta y zumba como una mosca. Típica mosca de mierda que te perturba la concentración. Y ya no puedo seguir leyendo.

No quiero estar acá. Ahí tenes, ves? Una certeza.

Seguí una melodía y me dejó en cualquier lado. No sé dónde estoy. Solo sé que me dejó lejos del punto de partida -si es que existe tal cosa-. Ahí tenes, ves? Otra certeza. Justo ahora que tanto hacen falta.

Quizás debería despojarme de mis certezas como diría Decartes .Igual después le voy a soltar la mano: Demasiada racionalidad por esta vida.

Percibo una realidad diferente. No sé de donde viene pero la huelo. Como se huele una lluvia pronta a desfallecer sobre nuestros cuerpos un lunes a las siete de la tarde desde la ventanilla del 60 en Plaza Italia.

No sé qué parte de mi hemisferio habla por mí hoy. Apagué la luz y cerré las ventanas.

Y ahora no puedo abrirlas fácilmente y el aire se vició y me sigue la mosca de mierda.

De repente empieza a sonar una música nueva, sin letra pero vuela alto, eh.

Estoy en puntos suspensivos. Justo arriba del segundo punto. Y cierro los ojos y bailo frenéticamente, intentando encontrar las notas dispersas en el aire.

Me cansé de bailar con los ojos cerrados. A ver si me duermo y se me mete la mosca de mierda en la oreja.

Me despojé de las certezas -si es que alguna vez estuvieron aquí- , pero aun intento abrir la ventana para liberar a la mosca de mierda. Quizás cuando empiece a bailar con los ojos abiertos-o entreabiertos-. Tal vez así logre cruzar los puntos suspensivos y ya no me moleste tanto.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Un poco menos azul


Todo cambió y ahora es pensar en tantas cosas que no son vos. Mirar por la ventana mientras se suceden las imágenes propias de un mismo recorrido en colectivo, y que, de repente y así como quien no quiere la cosa, el cielo un poco menos azul.

Parece absurdo, pero te llevaste algo el día en que te dejé irte como vos querías. Y no hablo del amor-escrito-en-mayúsculas (aunque tal vez lo fueras) porque yo de eso no sé si entiendo mucho, sólo siento que con tu sonrisa de lado, levantarse a la mañana y apagar el despertador, viajar en subte, y hasta comer una tostada era distinto. En fin, esas cosas y en esos términos.

Te juro ya no se qué hacer. Y es que no me levanto más con lágrimas en la almohada, en el cubrecama, en el lavatorio. Es este vacío calmo, de los que transcurren pájaros y trenes por delante en una ciudad inquieta, y yo acá detenida en julio-agosto. Entonces es tan simple como recordar una siesta, saberme dormida y saberte presente al momento de despertar. Digo, siento que podría fumarme un cigarrillo (eso que no me gustan) y mirar de vuelta por la ventana de mi casa que no es más.

Cosas de nada, cosas de todo, cosas que no son. No son más de ninguna manera, al menos ninguna que te incluya.  

Y si demoré estas líneas es porque sé que son las últimas, me gustaría contarte tantas cosas, como que encontré un poco demasiado tarde ese saludo que nunca te pude decir, el que estaba hecho un poco de adiós y otro poco de te quiero.

Quedate con tus vueltas, fueron siempre tuyas, no mías. Yo siempre supe que te quise tanto, lo supe en esa tarde de galletitas, té de durazno, besos y versos de Cortázar, así todo mezclado, y lo sé ahora, cuando por fin, miro a tus ojos y no los veo en los míos.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

epifanía.

Dice Galeano en su apartado "La noche /2":

"Arránqueme , señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme , desdúdeme"

Cambiamos el señora por señor y ya estamos.