jueves, 20 de diciembre de 2012

WTF

Estoy con mi hermanito, el que nombré como "metafísico" en entradas anteriores. Ya tiene 7 años, está por cumplir 8. Y no deja de asombrarme.
La escena sería más o menos así:
-Tori, ¿te acordás cuántos años tengo yo?
-22.
-Ayy re bien, casi. Tengo 23.
(Detiene su mirada un instante, revuelve el plato con arroz y huevo, me mira)
-¿No tendrías que ser adulta con 23?
Ehhh....Fuerte.

Entonces le explico, que entre la adolescencia y la adultez hay una etapa que es la "juventud" y que yo soy "joven". Digamos, básicamente le mandé un poco de fruta, es decir, ¡¿este pibe tiene un micrófono oculto en mis sesiones de terapia o un acceso vip a mi inconsciente?!

Segundo round. Llega la mamá, Silvia. Le cuento la historia, nos reímos. Y le explica, que así como hay jóvenes, también hay adultos jóvenes, adultos más viejos y a lo último abuelitos. "Claro -acota Tori- y al final hay pelados, y después del pelado viene la muerte". 

Qué querés que te diga Tori, te sarpás.


jueves, 13 de diciembre de 2012

de otro momento

Ayer estábamos con Dani en un bar comiendo unas empanaditas, estado "post-final-que-gracia'-a-dio'-te-fue-bien", y encontré una hoja doblada, al fondo de una cartera. Bolsillos que uno deja de revisar.
Era una suerte de poema que había escrito, ya no estoy segura ni cuando ni para quien, aunque me imagino sentada en un banco cerca de tribunales, por uruguay, en un rapto de escritura antes de ir a trabajar. Decía así:

Figura tuya que volvió
a mi lado
pero hoy yo estoy sola.
Entonces no sé qué hacer con esta imagen tuya,
más fácil que desaparezcas y te llore y no
que vuelvas
y te espere
y jamás 
jamás
seas.

Aunque hoy esto no represente nada para mí -excepto algo que fue- creo que hay pocas cosas que me gusten tanto como encontrar esta suerte de sorpresas. Casi como pedacitos de uno mismo que se olvidan y que se van dejando ahí, rodando por el camino.



miércoles, 5 de diciembre de 2012

para cuando me veas.


Y quizás cuando sueltes ese aire contenido, me veas.
Quizás cuando te canses de pensar de pie, vengas a buscarme.
Tal vez, cuando mires hacia adelante, deje de llover el pasado y me encuentres.
Cuando quieras que suceda, soplaré un puñado de palabras de amor a tu oído, como un secreto legendario.
Tan sólo tenés que decirlo, tan sólo tenés que abrir los ojos para dejar de ver la ficción que circunda tus días; para  despertar su quietud , para volverlos color azul.
Y quizás estas palabras jamás lleguen a vos y esa luna ya no espere por los dos.
Tal vez en ese instante dejaré caer una lágrima de arrepentimiento.  
Sucede que  la espera comienza a desplomarse en noches de cobardía y tu lucero empieza a perecer en cada parpadeo.
Tal vez deba despedirme de tu presente y construir historias con tu pasado- que también fue mío  y nuestro, por algunos días eternos-.
                                                                   imagen de Mar y Sofi.
Y quizás este sea el fin de algo que nunca termina de empezar.