viernes, 26 de agosto de 2011

La Casa Rodante


“Si ves música…es que estás totalmente en pedo”

Best institucional radial ever.

jueves, 25 de agosto de 2011

Ahora que cada vez creo menos

Un abrazo, una caricia…y palabras, más palabras.
Cada vez creo menos. No sos vos, es otra voz, son otras manos y otros besos, pero estás ahí, cada vez que cierro los ojos.
Cada vez creo menos y eso me asusta.
Respiramos el mismo aire, pero vos no estás cuando abro los ojos.
Porque no estás ahí afuera, estás acá adentro.
Cada vez creo menos y eso me duele.
Un juego de comparaciones que no sirve de nada. Un recuerdo al que recurro cada vez que reconozco la distancia que nos une.
Cada vez creo menos y ya no quiero besarlo.
Quiero estar recorriendo imágenes a gran velocidad. Gritar desde adentro.
Quiero sentarme y ver como pasan los árboles, las casas y los autos. Contemplar las luces de la ciudad y nublar la vista en alguna de ellas. Quizás ahí te vuelva a encontrar.
Cada vez creo menos y eso no me gusta.
Son otras caricias, son otros abrazos los que me envuelven en un silencio necesario.
Y te veo a vos, un punto luminoso en la ciudad. Frío, miedo, ganas de salir a caminar.
Si tan sólo pudiera reconocer una puerta para salir, no para escapar, para salir y ver otro mundo. El mundo del que él me habla.
Cada vez creo menos y en ese universo de desconfianza y miedo estás vos.
Y él me toma la mano y me dice cosas lindas, pero muero de miedo.
Y ahora, que cada vez creo menos, él me pone suavemente sobre su pecho y entrelaza sus manos en mi pelo, frío por la noche, y por todo.
Prefiero cerrar los ojos y pensar que estoy sola, que tengo su calor y sus caricias, pero estoy sola.
Ahora que cada vez creo menos.

miércoles, 24 de agosto de 2011

De cuenta que

Hoy tengo ganas de escribirte y por qué no, de sentirte cerca. Aunque sea por un rato, hagamos de cuenta que somos La Maga y Oliveira, hagamos de cuenta que me querés y que tiramos paraguas por los barrancos, que existe un mañana, un pasado y una semana que viene llenas de tus ojos profundos y de cafés con medialunas rellenas.

Yo buscaba la verdad en otros ojos de auras de colores, entonces te conocí y quise entender ese silencio muy tuyo y que me gustaba tanto, en especial en las noches de mandalas y verano. Te juro no sé qué esperabas y ni siquiera estoy hablando de mí (y estoy hablando de mí). A veces cuando jugamos a que nos conocemos casi puedo ver tus manos entre las mías. Entonces sólo sé que no estás cuando es de día, y la mesa con la silla me mira así, así de vacía.

sábado, 20 de agosto de 2011

mi café


Mientras revuelvo el café, y el azúcar se mezcla con ese agua oscura y caliente, te veo.

No es un recuerdo, sos vos. El mismo que me espera detrás de una pared llena de afiches con su sombrero del 900.

Cierro lo ojos y siento tu respiración por debajo de mi mentón. Siento tus manos creando huellas en mi espalda, y también te veo a vos. “Había un mundo” me decís y los peces de tu ventana tienen más colores que cuando llegué.

A oscuras pero iluminados por un reflejo de luz, te veo a vos, hablándome.

Aparecen el Principito y el zorro, y delante de ellos, mirándome de reojo, me confesas que estás contento de haberme conocido en tu hoy

Te veo ahora en mi taza porque sos un poco así, te mezclas entre el azúcar y el café, te perdes en mi cabeza.

Te pierdo en imágenes, entre palabras, luces y tierra, pero por suerte te encuentro en mi café. Ah, y también cuando despierto.

viernes, 19 de agosto de 2011

Mi hermano es metafísico-Parte 2

Momento que involucra a mi hermanito Toribio (6 años), a su mamá Silvia y a Cata (pongámosle 2 años).

Toribio: Mamá, estoy cansado de que Cata me siga a todos lados. Quiero que se muera.

Silvia: No, Tori, eso no se dice, es muy feo y triste…

Toribio: ¿Por qué? Si lo malo no es morirse, lo malo es matar.


(…)

¿Aplausos?

Mi hermano es metafísico-Parte 1

Que tu hermano con tres años te diga sentado desde la sillita del auto:

¿Cuál es la pregunta que se hace cuando no se sabe qué preguntar?




Faaaaaaaaaa.

jueves, 18 de agosto de 2011

manzana entre los dedos

Y ahora tengo manzana entre los dedos.
Pecado de un sábado a la noche. Besos indecentes. Bellísimos.
Abro el grifo y veo el agua caer, llevándose las pruebas que me incriminan.
Comienzan a borrarse las letras, el papel se deshace ante mis ojos.
“Esta noche fui feliz, P.”.
Mi mirada queda sujeta en un punto. No puedo fijar la vista en otra cosa. La mente quedó detenida y un cúmulo de pensamientos banales gira alrededor de algo importante, de algo central que desconozco en este minuto de desconcierto. La saliva amenaza con salir por mi labio inferior. Se detiene. De pronto soy conciente de estar perdido en un punto, en la hoja de papel que ya no es más, pero no puedo parpadear. Luego de unos segundos, vuelvo a la idea central.
Y a la manzana entre mis dedos.
Si tan sólo pudiera dejar de recordar ese primer beso. Y el segundo. Y los que siguieron.
Sucesión de pecados rojos.
Sumergido en una sopa de letras, palabras mojadas, destrozadas por el temporal.
“fui feliz, P”
Y aún tengo manzana entre los dedos.
Recorro un espacio cualquiera, recupero recuerdos y vuelvo a abrir el grifo.
Agua, manzanas y palabras llevadas por la corriente mal intencionada.
Es como intentar abrir los ojos  mientras nos cae el agua de la ducha.
Así de difícil.
No quiero mirarla. Temo que mi mente se detenga a través de mi  mirada y esta vez no pueda escapar del pensamiento central y sus banalidades circulares.
Tengo manzana entre los dedos y no puedo mirarla.
Suena el timbre y me sonríe. El amor en sus ojos me hace sentir sucio… y otra vez esa puta manzana entre los dedos.
Mañana se lo cuento. Hoy quiero sentir por última vez su  mirada silenciosa.
Quiero apoyar mi cabeza debajo de su mentón, y sentir su la fusión maravillosa de sus latidos y su respiración.
Mañana en el desayuno quizás. O después de la cena.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Inercia o no


Yo no creo que sea inercia a esta altura. Parece más un extrañamiento. Vivo y no soy. Si me preguntás quisiera irme a dormir por un buen rato, casi como estar anestesiada. Además el frío, que hace todo tan blanco. Me parece que me quedaría tomando mate y mirando los veleros pasar en el río, hoy tengo ganas un poco de eso. Ya voy a entrar de vuelta en esto que llamamos mundo, una nota de un examen, la comida a las ocho, caminar apurada. Pero por ahora me detengo un rato. Es como encontrar una hojita verde-azul en la vereda y el viento que sopla y la aleja, la aleja…un poco para vos que eras una mañana de invierno y ahora yo que sólo miro atardeceres.

martes, 16 de agosto de 2011

superchería

Más allá del meridiano de cervezas
y la vela enclenque que no es más
había una canción de radiohead.
Y un mantel rojo como la sangre que
recorre sus venas y que lleva
en su voz. Y aparece una casa detrás.
Es la rima justa de un subte línea D
Es estar muy bien,
un  sillón y los pies y un taburete.
Es la luz mala, que titila desde el horizonte o
quizás esté más acá y sea el fuego entre
las letras. Quizás sea la pasión entre los cuerpos
en esta casa detrás.
Y además, ya basta con el canto-africano-vudú,
cortala, querés?
La superstición se fue, abandonó la casa. Está más allá del meridiano de cervezas,
Esperándote, con la rima justa.

Busco y encuentro

Cierro los ojos, busco y encuentro.
Encuentro tu mirada de niño, tu sonrisa pequeña y repleta de dulzura.
Flores, aromas y colores que sueltas a cada paso.
Luz verde que emanas de tus ojos.
Tu mano sobre mi hombro, rozando mi espalda. Cosquillas.
Savia que sale de tu boca y recorre mis labios.
Sonidos que vienen de las profundidades.
Recuerdos que quedaron partidos.
Busco y encuentro tus fragmentos en mí, fragmentos disueltos en la mente.
Busco y encuentro, solo en mí. En lo que dejaste en mí.
Busco pero a vos no te encuentro más. Ni a vos ni a tus palabras.
Y te busco en el café, en la ventana soleada. El silbido del viento que viene desde adentro.
Pero solo encuentro fragmentos. Piezas que arme para mí, que viven en mí.

Un día en el centro de apuntes...


-Pregunta. ¿Tenés el módulo 1 de historia de los medios?

-¿Qué cátedra?

-Ah, Varela.

-¿Varela? No, no…

-¿Está en la fotocopiadora de abajo, no?

-Ni-idea-che.

-Bueno, no importa. (Se me empieza a desdibujar la sonrisa, digo, me tome un colectivo, un tren y un subte para llegar acá. Está bien, está bien, podría haberlo comprado ayer, podría haber leído el finde pasado y no tener 25 textos atrasados, podría haberme tomado una cindor, podría…)

Emm, ¿y la unidad 1 de Datos, de Becerra?

-Sabés que, estemm, tampoco. Llega la semana que viene. No sé… ¿querés un mate?





GRACIAS POR TANTO SOCIALES, GRACIAS TOTALES.