De volver a escribir y estirar un poco las palabras, de a
poquito y que no se asusten. Yo te escuché respirar esa mañana de junio y vos
me diste besitos en la espalda. Todo está ahí, mientras revuelvo un café con
leche de los de siempre, de esos que me encantaría acompañar con medialunas
pero qué le vamos a hacer si en mi casa siempre hay tostadas. ¿Y se supone que debería
agradecer, no? Digo, si hay gente que ni eso, pero entonces hasta dónde esto que se supone es lo que en verdad
queremos…Y otra vez tus dedos dibujándome entera, tanto que me gusta que me
mires así y sonrías frunciendo la nariz.
Qué se yo, hay cosas a las que está bueno volver.
