Hay cosas que a veces no suceden. Y qué se podría decir de este momento, sentada entre paredes que resuenan dos años y medio de un mismo trabajo.
La mujer llegó y no para de quejarse, a mí no me duele la cabeza pero es como una pequeña gran molestia.
Ir desanudando recuerdos, es todo lo que queda aunque ya no importen. Contarlos de a uno, dos, o cinco, tampoco es que cambie en algo y además nunca fui buena para las matemáticas. Tal vez sólo así los vaya guardando,
tal vez sólo así, tal vez, sólo si,
o bien,
también quién te dice y
por qué no, entonces.
Es difícil escribir en estos días vacíos de pronombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario