martes, 17 de abril de 2012

bajo el agua.

Lleno mis pulmones de aire. Mis cachetes se inflan y casi como un acto reflejo cierro los ojos y me sumerjo.

Abajo, en la soledad del agua, los abro y me veo las manos. El sol las ilumina de una manera particular y el movimiento del agua las vuelve mágicas. Sol y agua, simbiosis mágica.

Me relajo en el silencio del agua y todos los otros sonidos se vuelven lejanos. Sonrio.

Permanezco flotando en la plenitud de ese silencio lejano. También mágico. Un hermoso y placentero ruido blanco.

Regreso secretamente a mi nacimiento, a mi infancia, a mi sensibilidad más frágil.

El pelo se posa sobre mi rostro, repleto de burbujas, negro oscuro con vetas de sol.

Esto es sólo un recuerdo. Un pequeño reflejo de un recuento de momentos.Una evocación.

Desearía soltar mi cuerpo bajo el agua en este momento. Dejarlo ir, dejar que se mueva con el capricho del agua. Relajar mis brazos, mis piernas y mi mente.

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