sábado, 25 de enero de 2014

origen.

A lo lejos veo una luz, como una sirena. Intermitente.
Huracanes de lava que no queman.
Dragones  rojos con su fuego me enseñan el camino.
Todo lo inconsciente comienza a flotar a mi alrededor.
Siento sonidos y olores conocidos.
Incluso la sustancia del tiempo parece real.
Comencé a oír su grito.
Ella gritó y llegó el ocaso.
Los dragones desaparecen y  entonces reconozco mis manos.
Repletas de sangre. Mis dedos, mis uñas.
Surge un latido, pasa corriendo.
La intensidad lo es todo aquí.
No logro recordar nada.
Ella grita de nuevo. Y esa voz sabe a dolor.
Miro mis manos rojas y empiezo a llorar.
Las lágrimas recorren mi rostro hasta nublarlo todo.
Su grito continúa, más vivo cada vez.
Siento miedo. Tiemblo y mi cuerpo suda.
La saliva se amontona en mi garganta.
Mi llanto quiere salir.
Grito fuerte y  su voz se detiene de a poco. Se agita hasta desaparecer.
Me toman unas manos extrañas y me ponen sobre su pecho.

Algunas voces cuentan que nací.
Yo creo que no es la primera vez.

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