lunes, 14 de noviembre de 2011

las habladurías del mundo

- ¿Qué le pasa?

- Quizás sólo quiera llorar. Tal vez sólo necesite llorar hasta quedarse dormida

- No creo que esté demasiado despierta igual

- Sucede que se detiene en besos efímeros, en miradas furtivas y unos labios enlazados que se separan cada semana.

- En mi opinión, en estas horas de letargo, una noticia de él aún logra perturbar su ensoñación. La hace despertar de mal humor y con un grito reprimido en el medio del pecho.

- Y eso que no es de callar

- Tendría que llorar y dejar que se laven las palabras hasta formar nuevos sintagmas.

- Palabras y besos, efímeros todos ellos. Como malditos. Quién no los ha aborrecido.

- Palabras que mueren en la noche, que se vuelven nubes en un día sin sol.

- “¡Déjenme en paz, váyanse de mis días sin sol!”, grita mi alma.

- Efímeras, engañosas. Ya no le interesa escucharlas, ahora necesita una caricia y abrazo.

- ¡Qué callen les digo!

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