
El conejo blanco se sentó a ver el sol.
Se volvió rojo como el fuego.
Sintió un dolor placentero.
Miró fijo al sol, a los ojos lo miró.
Vio caer la miel desde el cielo.
Mientras quemaba su pelaje soñaba fantasías de color azul.
El conejo blanco apretó sus dientes y apuntó su flecha al sol.
Vio el blanco, un verde y el azul. Luego sonrió al calor de su sombra.
El conejo rió tras su última bocanada para luego partir con el humo de su cigarro.
Para luego partir y ocuparlo todo. Para ser el todo.
Se fue saltando para nunca más volver dejando arco y flecha allá lejos, en su sombra.
Muy buen Blog! Caí acá de casualidad =)
ResponderEliminarUn beso loquillas!!
Las sigo
recorriendomiconciente.blogspot.com.ar
invasiongif.blogspot.com.ar
Muchas gracias Laio!
EliminarTambién me verás siguiendo tus pasos en vuestro blog!
Qué andes muy bien!
Abrazo!
Me sumo a las gracias de mi amiga Dani, Laio!!
ResponderEliminarNos estaremos viendo!!
Otro beso para vos!
"a veces sigo a mi sombra, a veces viene detrás, pobrecita si me muero, con quién va a andar" (Vidala para mi sombra. Julio Espinoza) Buenazo Dani
ResponderEliminarSe agradece la visita y el comentario Santi. Te mando un abrazo!
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