jueves, 20 de diciembre de 2012

WTF

Estoy con mi hermanito, el que nombré como "metafísico" en entradas anteriores. Ya tiene 7 años, está por cumplir 8. Y no deja de asombrarme.
La escena sería más o menos así:
-Tori, ¿te acordás cuántos años tengo yo?
-22.
-Ayy re bien, casi. Tengo 23.
(Detiene su mirada un instante, revuelve el plato con arroz y huevo, me mira)
-¿No tendrías que ser adulta con 23?
Ehhh....Fuerte.

Entonces le explico, que entre la adolescencia y la adultez hay una etapa que es la "juventud" y que yo soy "joven". Digamos, básicamente le mandé un poco de fruta, es decir, ¡¿este pibe tiene un micrófono oculto en mis sesiones de terapia o un acceso vip a mi inconsciente?!

Segundo round. Llega la mamá, Silvia. Le cuento la historia, nos reímos. Y le explica, que así como hay jóvenes, también hay adultos jóvenes, adultos más viejos y a lo último abuelitos. "Claro -acota Tori- y al final hay pelados, y después del pelado viene la muerte". 

Qué querés que te diga Tori, te sarpás.


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