Respiro con dificultad.
Mi cuerpo está tieso, caliente por el sol que no baja en pleno mediodía.
Y no puedo escaparme de mi mismo. Mi espalda quema en cada intento de
revertir mi posición.
Transpiro en frío. Percibo un
temblor.
El aire se volvió más espeso.
Con un impulso intento moverme, cambiar el lugar en el que estoy.
Desde acá todo se ve al revés. Mi percepción comienza a asustarme pero
no puedo moverme.
Necesito pensar rápido. Y claro. Rápido y claro carajo.
Una nube viene a rescatarme por unos minutos. El sol se volvió menos
hostil.
Mis párpados descansan. Mis gestos arrugados se relajan.
Un nuevo sonido. Como un motor oxidado, viejo. Bombas que se alejan. Se
van, se fueron.
Continúo en mi búsqueda implacable. Mi objetivo es cambiar mi posición.
Lograr percibir diferente. Tener menos
miedo y salir de ahí. La incomodad es insostenible. Apenas puedo respirar.
Tomo coraje y otra vez tomo impulso. No logro moverme. Comienzo a sentir náuseas.
En un rapto de inconsciencia me muevo de un modo nervioso, histérico.
Nuevamente el temblor. Lo siento más cerca esta vez.
Una gota de coquillas frías recorre mi espalda. Una espalda que brilla y
es difícil ocultar.
El temblor ya está acá. Ya se transformó, como todo a mí alrededor
mientras yo pensaba. Ni muy rápido ni muy claro.
Ese temblor se transformó en un paso firme .Provocó en mí un viento confuso. Me lleno los ojos de
tierra y comencé a ver diferente.
Débilmente comienzo a moverme. Voy a simular mi muerte, decido.
El paso se detuvo. Mis latidos aumentan. En minutos no voy a estar
simulando nada.
Con una hoja, aquel paso me empuja dulcemente hasta que vuelvo a pararme
en mis patas.
Recuperé mi percepción, ahora veo más claro y sigo algún camino. Mis seis
patas están adoloridas pero estoy de pie.
me sacaste una sonrisa, de esas así :)
ResponderEliminary vos a mí con tu comentario amiga.Gracias!
ResponderEliminar