Entre puertas extrañas me asomo
y miro los rostros borrosos
que de a poco se aclaran.
Avanzo a tientas,
pero avanzo
y ya no sé si tengo insomnio
o es que estoy medio dormida
entre los días.
Algunos miedos o por qué no
la inercia
se sostienen y me llenan
de lágrimas
que a veces caen
y otras quedan flotando en un papel,
y yo las siento temblar en el aire.
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