domingo, 22 de septiembre de 2013

acerca de ser maleza ( o no).


 Dice Bauman sobre el período de transición del feudalismo a la modernidad:

“El paso de una cultura silvestre a una de jardín no sólo es una operación realizada en una parcela de tierra, también es  la aparición de un nuevo papel: la del jardinero. Este ocupa ahora el lugar de guardabosques […] quienes trataban de garantizar que las plantas y los animales se reproduzcan sin molestias.
El poder que rige la modernidad (el poder pastoral de estado) se modela de acuerdo al papel del jardinero […] Nunca puede contarse con que el diseño de un jardín se reproduzca por sí mismo, y tampoco puede confiarse en que lo haga mediante sus propios recursos. Las malezas – esas plantas no invitadas, no programadas, autónomas- están allí para destacar la fragilidad del orden impuesto, alertan al jardinero acerca de la eterna exigencia de supervisión y vigilancia”


Quizás se trate de  un viaje alucinógeno o tal vez esté contándonos sobre otra dimensión de la realidad,  pero yo pienso que Luis estaba hablando de esto cuando escribió esta canción.  Creo que las hormigas que se abren al mundo, que no dejan “una planta sin probar”  constituyen una imagen que se enfrenta a los “trabajos tontos”, monótonos y de autodisciplinamiento  ; ese panóptico interiorizado del que habla Foucault o el habitus que plantea Bourdieu: nuestro propio jardinero interno.

Y pienso que tal vez la difícil decisión se dirime entre  resignarse a ser jardinero, a cuidar tan sólo desde la ventana o bien, elegir no deshojarnos como canta el flaco, animarnos a ser malezas.







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