viernes, 15 de noviembre de 2013

la batalla.

Y deseo sentirme así, en la eternidad de un acorde.
En el trazo infinito de un dibujo en plena creación.
Quiero ser esa cosquilla sorpresiva que despierta la caricia del otro.
Deseo sentirme por fuera de la certeza: no necesitarla.
Se desata una batalla entre el pensamiento y el impulso.

Respiro el humo de la explosión de mis neuronas.

Deseo ser el instante, sin futuro aparente.
No quiero razonar el porvenir.
Practico el sentir inmediato.
Deseo descubrir el velo del exceso de razón.
Influenciar su fuga.

Respiro el humo de la explosión de mis neuronas.

Intento hacer del impulso un bastión fuerte, para dejarlo así ganar la batalla.

Respiro el humo de la explosión de mis neuronas.

Las excusas que había creado se caen de a poco por mis oídos.
Desato mi pelo, lo dejo  relacionarse con el aire.
Toco el viento con la palma de mis manos.
Quisiera ser el viento ahora.
Impulso. Pasión. Vida.

Respiro el humo de la explosión de mis neuronas.

Intento escupir las palabras que alguna vez me detuvieron.
Las palabras se destruyen unas a otras.
Se quitan la ropa y desgarran sus cuerpos desnudos.
Se desarma el enjambre de ideas.
Se deshace el pensamiento maldito.
Se quiebra el miedo que inmoviliza los pies.

Respiro el humo de la explosión de mis neuronas.

Me  sostengo en el silencio.
Sólo soy un cuerpo y una voz que prefiere no decir más esta vez.
Soy  los ojos que observan sin interrumpir el ritual en que esta batalla se ha convertido.
 Intento superar la dificultad que provoca caer de espaldas sin mirar atrás.
Despojarme del miedo que silencia.
Abrazar al amor de quien desee estar a mi lado.
Ser el instante más allá del instante.

Respiro el humo de la explosión de mis neuronas.

Y seguramente mañana no sea como antes.










4 comentarios: